Un relato que escribí con la ayuda de mi amiga.
Estábamos junto al roble, y apareció un noble, montado en un caballo blanco. Estaba bastante aburrido, y por eso se subió a un nido. Pero lo que este noble no sabía es que era el nido de un halcón, que lo asustó y lo tiró al suelo. Es por ello que se hizo un chichón al caer. No contento con ello, escaló un árbol. En él había un hermoso ruiseñor. El noble intentó cogerlo pero el ruiseñor era más rápido.
Era evidente que la suerte no estaba de la mano del caballero, puesto que volvió a caer y el dolor de su cabeza fue aumentando. Caminó hacia su caballo con el fin de volver a su aldea a buscar a un curandero. Y en el camino, fue encontrando a diversas personas.
La primera de ellas era un humilde señor, que estaba sentado en la hierba, mirando el campo. El caballero siguió su camino ya que cada vez estaba más mareado, por el dolor de cabeza.
De nuevo, apareció una nueva persona en su andanza. Esta vez, era un curandero. Él, al ver el pobre estado del caballero decidió atender al noble en su humilde cabaña.
Mas, lo que no sabía era que ese señor era un mago, que quería embrujar al caballero. El mago le dio una poción de amor al pobre noble diciéndole que eso haría que su dolor mejorase.
Nuestro amigo salió de la cabaña muy feliz, y sin ningún dolor, pero, la poción comenzó a actuar, y lo único que había en ese momento era el halcón que le había causado todos sus problemas.
En ese momento dejó de prestar atención a su alrededor y solo miraba al halcón como si este fuese el único del universo. Y justo cuando iba a llegar hasta él, desapareció. El joven noble se quedó paralizado en el sitio.
Sin embargo, esa situación no fue tan desafortunada para nuestro protagonista, ya que en el camino encontró a una dama. Esta iba montada en un corcel de pelaje acaramelado.
Mientras tanto, el malvado contemplaba la escena y enfurece. Él había pretendido causar mal al hombre, y ahora tenía todo lo contrario. Pero eso no iba a suceder.
El joven se acercó a la muchacha con paso lento como si ella también fuese a desaparecer de su vida como el halcón.
Fue entonces cuando volvió a aparecer el halcón y atacó al mago. El mago conjuró un hechizo para protegerse del animal, y además maldijo al pobre hombre. Lo que jamás había imaginado era que rebotara en él y en el halcón, y que ambos se quedaran petrificados.
La joven pareja ajena a lo que acababa de pasar, montaron en un carruaje y fueron a dar un paseo por la playa.
Y este fue el final feliz de ambos.