Juan compró una hiedra que al cabo de unos días creció hasta duplicar su tamaño. Un día Juan no podía dormir, y encontró el salón iluminado. Dentro, la hiedra había hecho un agujero en el techo.
Juan trepó y trepó siguiendo el camino que había hecho la planta, y de pronto la oscuridad desapareció y dio paso a una cadena de planetas.
Al final de camino, estaba la luna.
-Hola, Juan. -le dijo.
-¿Cómo sabes mi nombre?
-La hiedra me lo dijo.
Y entonces la planta comenzó a moverse y Juan descendió bruscamente hasta llegar a su casa y despertar de un largo sueño.
Se dirigió a la planta. ¿Había sido real? Nunca lo sabría.