Pasábamos las horas esperando que el reloj terminara su recorrido, pero parecía que no quería llegar a su destino.
Cada día era como si se retrasara al dar cada vuelta. Cuando al fin llegaba a su meta, así como una tormenta, otra vez volvía a empezar.
Una no se podía entusiasmar, ya que después de tanto esperar, el reloj volvía a comenzar, y pensaba que ese momento nunca había tenido lugar.