Todo estaba negro como el carbón, pero,
en aquella habitación dos ojos como platos
me observaban.
Tenía la cabeza como una bombilla reluciente,y sus labios de color sangre mostraban dos trozos brillantes como el oro.
Empecé a ponerme nerviosa cuando estiró
sus afilados garfios hacia mí.
Me armé de valor a pesar de que mi corazón ardía como una llama, mis ojos como dos luceros se abrieron y comprendí
que todo había sido un sueño.

Vaya!! Sin duda serías una buena escritora!
ResponderEliminarNo me esperaba el final.
ResponderEliminarWooow, muy buenas metáforas!
ResponderEliminarYa ni recordaba su uso! Eres toda una escritora!
Te recomiendo leer el libro La Perla, si no lo haz leído...
Deseando una nueva entrada. Me encanta tu blog.
ResponderEliminarQUE MIEDO!!!
ResponderEliminarQué buen final. Bravo.
ResponderEliminarJa, ja, ja...QUÉ BUENO!!!
ResponderEliminarHappy Halloween
ResponderEliminar