Érase una vez un gatito gris que tenía un año y se sentía muy triste porque pensaba que nadie lo quería. Cada vez eran más las veces que iba a jugar con sus hermanos y éstos se apartaban para ir a jugar a otra parte.
El gato estaba más deprimido que antes, así que se fue de casa una noche. Caminó y caminó por el oscuro amanecer, alejándose de la única familia que tenía.
Después de un mes, en el que apenas había comido y encontrado un sitio en el que dormir alejado de perros, regresó a su casa, temeroso por el comportamiento de sus padres y hermanos.
Sin embargo, su familia salió corriendo a abrazarle y a pedirle perdón. Tristemente, comprendió entonces el verdadero valor de la familia y que, a pesar de que pensaba que no lo querían, él estaba en alguna parte del corazón de sus hermanos y padres.

Felicidades Saritah!!
ResponderEliminarMe gustó mucho tu cuento.
Gracias !!! Te extrañaba
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