Dos gatos se encontraban paseando en busca de una nueva presa, porque llevaban varios días sin comer, cuando oyeron un sonido muy extraño.
-Oh, qué bella armonía- le dijo el gato a otro misifús al identificar qué era.
-Entremos para ver de quién se trata- y así lo hicieron.
Costó mucho tiempo llegar al lugar de donde procedía el hermoso canto, y al ver de quién se trataba, ambos retrocedieron perplejos.
Era un lindo pájaro que estaba volando, por eso estaba tan feliz.
Los gatos no pudieron comerlo, ya que tan bello animal no debía ser tratado de esa manera, así que se sentaron a disfrutar de aquella acorde melodía estando ambos animales en armonía.

Gracias por escribir de nuevo. Me gusta mucho tu escritura.
ResponderEliminar