"Las palabras se las lleva el viento. Lo único que perdurará serán los escritos. Por eso aquí te dejo los míos"- Sarah García
Los billetes tenían que falsificar,
y no ajar,
sino cuidar,
para así no tener que testificar.
Todos al azar,
poder cualquier suma pescar,
y sin pensar,
los billetes fama podían brindar.
Los ladrones bien sabían pescar,
con solo calcular.
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