Había una catedral donde se oía música clásica desde la entrada.
Tenía una peculiaridad: todos los que entraban allí se quedaban dormidos un día y al día siguiente se levantaban y volvían a caer en los brazos de Morfeo.
Entonces, un pajarito encontró la solución Era inmune a los acordes, así que se dirigió a la radio y la apagó con su pico.
¡La solución había sido tan fácil, todos se recuperaron del sueño y continuaron su visita.
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