No todas las personas (o animales) son lo que parecen, en esta historia está más que demostrado.
Una gata que parecía ser buena mostró cómo era en realidad a sus amos.
Otra gatita, que pasaba por donde estaba la familia, tuvo tres lindos gatitos.
La otra gata, que jamás había tenido hijos, ideó un plan para robar a los tres gatitos. Echó a la madre y se quedó con los bebés.
Sin embargo, ella no tenía los medios para alimentarlos, y los bebés murieron.
Cuando los amos supieron lo que habían sucedido, abandonaron a la mala gata, pero esta no aprendió y tras largos días de camino, volvió con sus amos con cara de buena.
Entonces, la gata tuvo que ir a un sitio mucho más lejano, pues sus amos anduvieron muchos kilómetros y la dejaron en una casa para que no pasara hambre.
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