No podía estar pasando esto. Alguien estaba robando uno de los cuadros más famosos del autor, muy parecido a la persistencia de la memoria, de Dalí, y me apuntaba con una pistola.
Estaba encapuchado y llevaba un pasamontañas negro, por lo que no podía ver quién era. Llevó el cuadro a una furgoneta blanca. Aproveché ese momento para salir corriendo.
Hay que decir que aquel tipo era bastante tonto como para dejarme escapar, y llamar a la policía. Sin embargo, oí cómo la furgoneta arrancaba y descubrí que la tonta había sido yo por dejarlo escapar con el cuadro.
Tuve suerte, ya que encontraron el cuadro, gracias a las grabaciones de una cámara que estaba oculta entre la hierba. Me sentí muy mal, porque yo no pude hacer nada por coger al ladrón.
























