Tú, florero, al que te vi primero. Eres hoy mi consuelo. Sin ti las flores no podrían estar más hermosas, se morirían. Parece que eres insignificante, pero no existen los objetos insignificantes. Todo sirve para algo, y tú también.
Las flores se pueden conservar fácilmente, con el agua que necesitan para poder sobrevivir. Eres una obra de arte que adorna las flores para que se alegren y decoras el espacio que se te otorga.
Es increíble cómo un objeto que sea frágil, y a primera vista inútil pueda ser tan importante. Por algo Van Gogh te pintó. Sí, a ti, florero.

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