Una mitad,
decía la verdad,
y estaban tan ansiosos que, en su propiedad,
gritaban: "'qué felicidad,
ya se acerca la Navidad.
La época de la bondad,
y de la unidad!"
"Las palabras se las lleva el viento. Lo único que perdurará serán los escritos. Por eso aquí te dejo los míos"- Sarah García
Una mitad,
decía la verdad,
y estaban tan ansiosos que, en su propiedad,
gritaban: "'qué felicidad,
ya se acerca la Navidad.
La época de la bondad,
y de la unidad!"
Tenía dolor de garganta,
porque se olvidó ponerse una manta,
ella tosía y tosía,
mientras dormía,
y su madre con preocupación la veía,
puesto que no sabía,
qué tenía,
y temía,
que la situación agravaría,
ya que la tos crecía,
la fiebre no desaparecía.
Julia cogió el candelabro, pensando que así podría estar más segura. Ella tenía miedo a la oscuridad, y esa noche se había quedado sola en su casa.
Además de ello, la luz se había ido, y era únicamente gracias a la ayuda de un candelabro que ella podía ver en ese momento.
Al salir de su habitación, vio una sombra en el pasillo, y salió corriendo para encerrarse en su cuarto. Decidió esperar, y después de unos minutos, se armó de valor para salir a ver de qué se trataba.
Mientras más se acercaba, iba escuchando ruidos extraños. El barullo iba incrementando, y Julia llegó a la conclusión de que no tenía que sentir miedo.
Cuando llegó al salón escuchó:
-¡Sorpresa!
Se trataba de todos sus amigos y familiares, quienes habían preparado una fiesta para Julia.
Menos mal que ella decidió ser valiente, porque si no lo hubiera hecho, no habría disfrutado tanto con su familia.
Una hoja se empieza a asomar,
esta va a volar,
entonces ya sé lo que va a llegar,
el otoño nos está por anunciar,
una nueva estación Dios nos va a brindar,
todas las debemos apreciar,
La lectura,
es como la escritura:
por siempre dura,
un libro te da ternura, dulzura,
pero también estructura,
para ser madura,
jamás es una tortura.
Cada noche, un grupo de amigos se dirigía cautelosamente al Coliseo. Al llegar, cogían sus disfraces que habían escondido la noche anterior, y comenzaban a actuar como gladiadores.
Por el día, se dedicaban a escribir e imaginar cómo era aquella época, e investigaban sobre ella. Lucy, era quien se encargaba de escribir los papeles. Mario, de investigar sobre la época y de contar a Lucy todos sus conocimientos. Olga, elaboraba sus vestimentas dándoles un toque de personalidad. Y Alberto, creaba las fieras.
Una noche, como de costumbre, los amigos estaban actuando como verdaderos gladiadores, pero alguien irrumpió en sus diálogos. En este caso, aplaudiendo.
-Magnífico. Sin duda una obra de arte. Justo lo que necesitaba.
Los amigos se miraron los unos a los otros, verdaderamente confundidos.
-Todas las noches haréis esto. Lo convertiremos en un espectáculo.
-Genial. Nos apasiona actuar. -dijo Olga.
Si no sabías esto, ve corriendo a ver sus actuaciones, pero cuidado, ¡solo están en las fantasías de Morfeo!
Montaba en la bicicleta:
era así como mejoraba la dieta,
estaba en búsqueda de una seta,
para mejorar su silueta,
y la halló en una isleta,
allí estaba su meta,
pero su barriga desierta,
decidió arriesgarse y ponerla en su maleta.