Cada noche, un grupo de amigos se dirigía cautelosamente al Coliseo. Al llegar, cogían sus disfraces que habían escondido la noche anterior, y comenzaban a actuar como gladiadores.
Por el día, se dedicaban a escribir e imaginar cómo era aquella época, e investigaban sobre ella. Lucy, era quien se encargaba de escribir los papeles. Mario, de investigar sobre la época y de contar a Lucy todos sus conocimientos. Olga, elaboraba sus vestimentas dándoles un toque de personalidad. Y Alberto, creaba las fieras.
Una noche, como de costumbre, los amigos estaban actuando como verdaderos gladiadores, pero alguien irrumpió en sus diálogos. En este caso, aplaudiendo.
-Magnífico. Sin duda una obra de arte. Justo lo que necesitaba.
Los amigos se miraron los unos a los otros, verdaderamente confundidos.
-Todas las noches haréis esto. Lo convertiremos en un espectáculo.
-Genial. Nos apasiona actuar. -dijo Olga.
Si no sabías esto, ve corriendo a ver sus actuaciones, pero cuidado, ¡solo están en las fantasías de Morfeo!
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