Julia cogió el candelabro, pensando que así podría estar más segura. Ella tenía miedo a la oscuridad, y esa noche se había quedado sola en su casa.
Además de ello, la luz se había ido, y era únicamente gracias a la ayuda de un candelabro que ella podía ver en ese momento.
Al salir de su habitación, vio una sombra en el pasillo, y salió corriendo para encerrarse en su cuarto. Decidió esperar, y después de unos minutos, se armó de valor para salir a ver de qué se trataba.
Mientras más se acercaba, iba escuchando ruidos extraños. El barullo iba incrementando, y Julia llegó a la conclusión de que no tenía que sentir miedo.
Cuando llegó al salón escuchó:
-¡Sorpresa!
Se trataba de todos sus amigos y familiares, quienes habían preparado una fiesta para Julia.
Menos mal que ella decidió ser valiente, porque si no lo hubiera hecho, no habría disfrutado tanto con su familia.
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