Hiciera lo que hiciera siempre me perseguían. Los monstruos aparecían en mis sueños a todas horas. Me decía "tienes que ser más fuerte".
Pero seguían apareciendo. En cualquier momento. Era un recordatorio de que aún podía ser un dragón y guardar todos esos temores en mi coraza.
Pero seguían apareciendo, y cada vez era más difícil alejarlos. Tenía dos opciones: abrazar a los monstruos o seguir adelante. Y aunque pareciera fácil, era todo un reto para este dragón atormentado. Pero qué suerte que a este le gustarán tanto los retos.

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