Comenzaba el nuevo curso en Hogwards, y como siempre, había nuevos alumnos, profesores y reglas. Sin embargo, este año había un temor más grande que nunca.
Había una bruja que no debía ser nombrada, ni siquiera en la mente, ya que se transportaba a aquellos que la llamaran y manejaba sus pensamientos a su antojo. Se deslizaba entre las sombras, esperando que alguien la llamara en sus pensamientos para unirlos a su bando.
Cada vez eran más a los que cambiaba la totalidad de sus pensamientos y aunque no tenían el poder de la bruja, era un gran ejército que reunía para acabar con Hogwards para siempre.
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