Era el primer día de Margareth en el instituto y estaba muy nerviosa.
A la entrada, había un enorme cartel en el techo que decía:
¡Qué verdad! El sueño de Margareth era ser maestra. Con más ilusión entró a su clase y disfrutó del resto del día.

Super!!!!
ResponderEliminarCuánta verdad. Me encanta la frase.
ResponderEliminar