Recuerdo el día que soñé con esta historia, no la publiqué. ¡La que lió Sancho en mi sueño! Tiene que darme las gracias por no haberlo publicado oficialmente. Pero tranquilos, que no fue un monólogo de Sancho.
La historia parecía ser normal, con la entrada del Quijote galopeando y el pobre Sancho corriendo tras él. Estaban viajando por un camino de la Mancha, (cómo no) y llegaron a una posada, casi muertos de un golpe de calor. Dejaron a Rocinante en los establos, y se sentaron a refrescarse. Sin embargo, el posadero, al servir el agua a Sancho, le manchó el pantalón, al igual que la otra vez, con la tinta.
Esto no fue todo. Al ir a limpiarse al baño, se tropezó y cayó al suelo, donde había un objeto puntiagudo. Cuando se levantó, enfurecido, se resbaló. El problema era que el posadero estaba dirigiéndose hacia él y tenía unos platos de sopa, por lo que no podía ver. Como era de esperar, el plato terminó en la cara de Sancho.
Cuando llegó a la mesa empapado y con los pantalones rotos, el Quijote ya se había marchado. Estaba muy lejos pero se podía ver por dónde iba. Sancho robó uno de los caballos que había en el establo. No se dio cuenta de que era de un importante señor de la Mancha, y éste le propició un cacerolazo.
Al terrible aspecto de Sancho se le sumó un enorme chichón, y llamó a gritos a su amigo. Por desgracia, no era él y la persona que montaba a caballo se acercó a Sancho.
El Quijote estaba delante de él. Seguían refrescándose. Todo había sido un mero producto de su imaginación.
Esto no fue todo. Al ir a limpiarse al baño, se tropezó y cayó al suelo, donde había un objeto puntiagudo. Cuando se levantó, enfurecido, se resbaló. El problema era que el posadero estaba dirigiéndose hacia él y tenía unos platos de sopa, por lo que no podía ver. Como era de esperar, el plato terminó en la cara de Sancho.
Cuando llegó a la mesa empapado y con los pantalones rotos, el Quijote ya se había marchado. Estaba muy lejos pero se podía ver por dónde iba. Sancho robó uno de los caballos que había en el establo. No se dio cuenta de que era de un importante señor de la Mancha, y éste le propició un cacerolazo.
Al terrible aspecto de Sancho se le sumó un enorme chichón, y llamó a gritos a su amigo. Por desgracia, no era él y la persona que montaba a caballo se acercó a Sancho.
El Quijote estaba delante de él. Seguían refrescándose. Todo había sido un mero producto de su imaginación.

Menos mal que fue producto de su imaginación!
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