Soy un pájaro muy especial. Aunque todavía no cante, soy muy bonito. Tengo unos colores preciosos que pueden hacer hipnotizar hasta a un gato y que piense en otra cosa que no sea zamparme. Sin embargo, mis colores no les importa a mi familia. Quieren que cante a toda costa y les alegre el día. Yo, la verdad es que ni quiero ni puedo cantar.
Creo que me van a abandonar. Me da mucha pena, porque esta familia me cae muy bien. Por no hablar de la deliciosa comida que me dan, están todo el día cantando para que aprenda y haga lo mismo que ellos. ¡Qué ingenuos!
Lo único que van a conseguir cantando así, a parte de que me rompa los tímpanos es que caigan millones de gotas. Intentaré hacerles caso para, por lo menos tener un hogar con una comida esperándome. No sé qué pasará si no lo consigo. Supongo que tendré que irme.

Es como dicen, tienes que estar en los zapatos del otro para entender la situación, Saludos
ResponderEliminarAbandono seguro, mejor dicho.....
ResponderEliminar