Una niña pequeña con dos trenzas jugaba por un campo a atrapar mariposas. El campo estaba repleto de ellas, aunque éstas eran mucho más rápidas.
Un día pidió a su madre que la ayudara, así que idearon un plan para atrapar a una. Con suerte, cogieron a la mariposa más bella y la introdujeron en una caja con agujeros.
La mariposa, aunque dentro tenía flores y plantas, no volaba. Parecía apenada.
Entonces, la niña pensó que quizás no le gustaba la casa que le había hecho, y la dejó en libertad cerca de un arbolito.
La mariposa revoloteó feliz, y se acercó a la niña, agradeciéndole lo que había hecho. Y ella comprendió que los animalitos debían estar en libertad.
¿ Con los canarios, también sucede igual?
ResponderEliminar