La señora Weasley entró a casa, como todos los días, pero hoy no sabía lo que hoy se encontraría, mejor dicho, a quien no encontraría.
Sin embargo, tardó bastante en percatarse del suceso, pues tantos Weasleys había en casa que no distinguió quien faltaba. Cuando todos se prepararon para ir a comprar el material para el próximo año en Hogwarts, se dio cuenta de que Ginny no estaba. La buscaron, mas no estaba en ningún rincón de la pequeña casa.
No muy lejos de allí, Harry dormía tranquilamente hasta que una pesadilla le invadió. Pensó que iba a ser igual que las demás, que vería a Voldemort, pero esta vez se equivocó, pues a quien vio fue a Ginny dormida en un calabozo.
Rápidamente se despertó y fue a buscar a Ron, había visto su guarida, y decidieron ir, aunque no sabían si volverían con vida.
Harry abrió los ojos y despertó de otra de sus horribles pesadillas. -Ya no lo dejaré entrar, se dijo, a pesar de saber que era algo muy difícil. Entonces hizo lo que jamás pensó que haría, fue al despacho de Snape a pedirle ayuda, porque sino Voldemort terminaría con su sueño.
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