Paseaba y paseaba un bello ruiseñor por los campos en flor. Todo era armonía hasta que vio a una arpía.
Llevaban dos semanas con la batalla entre las dos especies. Tan solo con una mirada las dos especies comenzaron a poner sus peores caras envueltas ya en máscaras de odio.
La avispa decidió que era hora de hacer un ingenioso plan, así que se acercó al ruiseñor y le pinchó con todas sus fuerzas en el corazón.
El ruiseñor cayó y aulló de dolor, mas la avispa se alejó. Al día siguiente, la avispa volvió y se percató de que eran los últimos momentos del bello ruiseñor.
Este le dijo: "avispa, te perdono lo que me has hecho", y cerró los ojos para siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario