"Las palabras se las lleva el viento. Lo único que perdurará serán los escritos. Por eso aquí te dejo los míos"- Sarah García
Había un gato hambriento,
pero no sediento,
que ante la falta de cimiento
no tenía ningún condimento.
Pero esto no propiciaba remordimiento,
de terminar con este sufrimiento,
en absoluto un lamento.
De hecho estaba bien contento.
Los gatitos mueren de hambre, igual que su dueña;)
Los gatitos mueren de hambre, igual que su dueña;)
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