Cuando parece que ya no queda más salida, que la batalla está perdida, no hay que darse por vencida, pues es cuando crees que estás por fracasar cuando las cosas comienzan a mejorar.
En los peores momentos, podemos llegar a realizar acciones extraordinarias, a sacar lo mejor de nosotros mismos.
En el momento en el que pensamos que una actividad que no está resultando como esperábamos, hay que cambiar la dirección de nuestros pensamientos, y decir "yo puedo".
En el caso de que no consigamos los esperados resultados, no debemos angustiarnos, pues nos diremos: "he dado lo mejor de mí mismo. Ya no podía más". Es cierto que se puede realizar de mejor manera en todos los casos, pero en ese momento, hemos hecho todo para obtener los mejores resultados.
Cuando hay un fracaso, hay una victoria. Uno gana en experiencia. Un fracaso es una lección para el futuro.
Una derrota es la posibilidad de volver a intentarlo, de repetir la acción y de, esta vez, mejorarla.
Una derrota es una nueva oportunidad que se nos da para conseguir la victoria.
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