Entre los bombardeos que asolaban la ciudad, la población huía desesperadamente en búsqueda de un refugio.
De toda la multitud, destacaba un hombre, ya que de todas las personas, era el que mejor reflejaba la situación. Estaba parado, completamente sorprendido, y a la vez asustado. Por ello, tenía tales sentimientos en su rostro.
Y cómo no, por ahí pasaba un pintor, que no pudo aguantar sus ganas por pintarlo. Eso sí, a su manera.

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