El nuevo año comenzaba con nuevas personas, que olvidaron las tecnologías para dar paso a la creatividad, la novedad, el pensamiento.
Ya no había cabezas huecas, sino cabezas pensantes que vivían para crear nuevos elementos, para inventar juegos y para competir entre ellos.
Era un mundo nuevo, lleno de respeto, cordialidad y tranquilidad, lleno de naturaleza y preocupado por su futuro.
Un periodo en el que la única discusión era la de ayudar a sus vecinos. Sus habitantes vivían para servir.
Todo el pasado fue olvidado, y el presente, recuperado.
Me encantan tus publicaciones
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