Una escritora estaba en su escritorio buscando su fuente de inspiración. Miraba por la ventana y no se le ocurría nada, no había nada. Los árboles seguían en el mismo sitio, las casas eran iguales, y los pájaros, como siempre, volaban por los tejados. El cielo continuaba azul, todo era lo mismo.
No había nada que escribir, así que salió al parque y se sentó en un banco. Unos niños jugaban al fútbol. De repente se imaginó cómo jugaban con los planetas: primero pasaban a Marte, luego a Júpiter, luego a Saturno. Los veía como hombres gigantes que jugaban con los diminutos planetas.
Aunque no fuera una historia verosímil, corrió a su casa a escribirla y a inventarse más elementos de la historia. Estaba segura de que sería un éxito.
Éxito seguro!!
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