domingo, 19 de enero de 2020

El gato curioso

Misifús era un gato sumamente curioso. Cuando veía una puerta abierta, entraba para ver qué había en su interior. Su dueño siempre le decía que no fuera tan curioso, y aún así no le hacía caso.
Uno de esos días, su dueño encendió unas velas. Misifús estaba embobado por la luz de las velas y no se le ocurrió otra cosa que poner su patitas en el fuego. Se la quemó y empezó a lloriquear, pero su dueño no le obedeció porque ya se lo había advertido.
Sin embargo, Misifús siguió siendo curioso.

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