La propietaria entró a la sala de la que quedaban ahora unas cenizas y los recuerdos de los niños leyendo, personas buscando libros que ahora se habían desvanecido. Había sucedido porque se dejó la estufa encendida, y dio lugar a que se quemara todo. Era su culpa. Sin embargo, un señor muy amable llamado Iván se ofreció a ayudarle a recuperar los libros. ¡Su salvación! Iván ayudó a Lily a reparar la biblioteca y poco a poco los libros fueron aumentando.

No hay culpables...son accidentes que pasan a cualquier persona. Lo material se repone.
ResponderEliminarUna continuación muy esperada.
ResponderEliminarWaw.....pobre Lily!!!
ResponderEliminarQué suerte tuvo
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