martes, 14 de abril de 2020

Empieza la buena suerte :)


Lo había conseguido. He convencido a mis padres para que me dejaran llevar a Michi a una cascada en otro continente.

Estaba muy emocionada, porque era su primer viaje en avión con un gato, aunque no estuviera con ella en el despegue.
Michi estaba muy asustado, y vomitó en varias ocasiones su preciado desayuno. Eso me dijo la azafata que había cuidado de él.

Cuando llegamos a la cascada, mi gato ya estaba mucho mejor, pero le gustaba hacerse el enfermo para que le cuidara. 
Parecía que estaba leyendo mis pensamientos, porque me puso una carita triste para que le diera algo de comida. Esta vez, le dije que buscara su comida, y como por arte de magia ya no estaba a mi lado. Se había caído.

A Michi no le gustaba el agua, así que corrí en su busca. No lo veía por ninguna parte. 
Minutos después apareció con un pez en su boca. 

¡Era su primera caza!


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