Cometí el error de maullar. No sabía dónde estaba. Sólo se oían unas voces que con mi humilde idioma no llegaba a entender. Parecía mi ama. ¿Por qué me había encerrado?
La respuesta se contestó rápidamente. Kate me llevaba a otro lugar. Ya no quería estar conmigo. Me abandonó en unas praderas, y me dio un abrazo. Casi me muero.
Y así, Kate se fue. Si no hubiera maullado, quizás podría haber escapado.

Tranquilo minino que los humanos somos buenos.
ResponderEliminar