La abejita recorría felizmente los prados. Iba a su enjambre, cuando observó a una niña. Velozmente, fue a molestarla con su sonido. Le encantaba revolotear alrededor de los humanos.
Sin embargo, esta vez no le fue tan bien como esperaba. La niña metió a la abeja en un tarro y se fue victoriosamente a su casa. Un mes después, la abeja murió.
Y colorín colorado, esta historia se ha terminado. Espero que te haya gustado el relato que he narrado. Pero las historias aún no se han acabado.

Ees verdad. La vida de las abejas es muy corta.
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