Tiempos difíciles fueron los que vivieron los habitantes de Sagadeth. Bianca había tomado el poder y utilizaba la magia de una manera malvada. El presente era oscuro. Tan solo habían pasado días de su subida al poder, y ya todo era de color negro.
Bianca hacía que todos los habitantes hicieran lo que ella pedía. Si no obedecían, realizaba castigos hasta mandarlos a las mazmorras. La comunidad mágica temía el poder de la maga, aunque no podían hacer nada, ya que ningún otro mago era tan poderoso como aquella.
Un ápice de esperanza vio Hilarius, al recordar que las dos magas que habían desaparecido igualaban a Bianca, así que escapó por la noche y fue investigando, hasta encontrar al padre de las hermanas.
Resultó que el padre había mandado una carta a las hermanas hace unos días, y quería enmendar los errores, así que fueron a buscar a las dos hermanas. Las hallaron convertidas en gatos.
Encerraron a Bianca en los calabozos, y vivieron los tres, a los que pronto se les sumó Bianca, terriblemente arrepentida por sus actos.
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