Un gato saltó el tejado, y al ver la posibilidad de desayunar, corrió tras un ratón, mas este fue más rápido.
Un pájaro rondaba por la zona y vio los intentos del minino, aunque fueron inútiles, puesto que el pájaro terminó en la barriga del minino, pues el animal alado se entretuvo al ver un pequeño trozo de comida.
Y ¡zas! este instante fue aprovechado por el ágil minino que en un santiamén se comió el desayuno.
Ahora bien, debía pensar en qué hacer para la cena, pero esto iba a ser más fácil que haber atrapado al pajarito.
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