Cuando parece que no hay salida,
y se da la batalla por vencida,
no hay opción de huida,
aunque sea muy temida.
Aún hay una leve esperanza,
que equilibra la balanza,
solo hay que tener confianza,
la virtud está en la templanza.
Al final la duda desaparece,
y la alegría permanece.
Gracias por tus ánimos...
ResponderEliminar