Un día, guardando unos platos en el comedor, sin pensarlo toqué algo hueco. Cogí un sartén para abrirlo, y hallé una caja que mostraba un claro deterioro a causa de la edad. Intenté abrirla, pero estaba cerrada con llave, y era imposible golpearla.
Años después vuelvo a aquel momento. Ahora he encontrado la que creo que es la llave en una caja del trastero.
Dentro hay un pañuelo de seda.
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