Empezaba la primavera, era una mañana soleada. Las personas viajaban con elefantes, y los niños volvían del colegio.
Una explosión hizo que los elefantes cayeron, los edificios se derrumbaron y los niños gritaron.
Afortunadamente, no fue una explosión muy fuerte y no hubieron muertes, pero los elefantes huyeron asustados, ya que estaban acostumbrados a la tranquilidad.
Fue así como estos peculiares animales se trasladaron a Tailandia y se establecieron allí.
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