Michi estaba en el tejado, buscando cuál sería su próxima víctima. Llevaba días sin comer, así que le apetecía cazar una presa sabrosa.
La divisó volando a escasos metros de él, por eso se escondió e intentó hacer el menor ruido posible.
Mas el lindo pajarito ya lo había visto y dejó que el gato se ilusionara. Esperó si ataque, y antes de que lo cazara, alzó vuelo, riéndose del minino.
Michi se fue de allí disgustado, hasta que olió comida muy cerca. Intrigado, fue a investigar y encontró algunas sobras. No era un manjar, pero le serviría para cargar energía y buscar una nueva víctima.
No hay comentarios:
Publicar un comentario