Unos aldeanos que estaban perdidos en sus vidas, celebraron una fiesta. Bailaron, se divirtieron y cantaron, molestando a sus vecinos.
Cuando estaban por despedirse, volvieron a empezar la fiesta, ya que no querían terminar.
Los vecinos, al amanecer, los miraban apenados. "Pobres almas"-decían.
Horas más tarde, llegaban las autoridades para desalojarlos.
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