Ya está publicado!
"Las palabras se las lleva el viento. Lo único que perdurará serán los escritos. Por eso aquí te dejo los míos"- Sarah García
Un jueves, 20 de diciembre de 2018 se me ocurrió la idea de hacer un blog gracias a mi maestro. Hoy, 6 años después, puedo decir que soy escritora.
Rastros de leche tenía en sus bigotes,
sus ojos eran enormes,
y pensaba en las presas
que había cazado,
y ahora estaba atrapado
pues ya no le quedaba pescado,
y con leche se tenía que contentar,
a su dueña debía apreciar,
ya que según ella le daba un manjar.
Vengo a anunciaros que muy pronto saldrá mi próximo libro: El asesinato de la señorita Beaumont.
Una historia de un asesinato, llena de misterio que estará disponible en las próximas semanas en Amazon
Este año tendremos muchas sorpresas, ¿cuáles serán?
¡Ah! se acerca la Navidad, y pronto lo descubriréis.
Juan compró una hiedra que al cabo de unos días creció hasta duplicar su tamaño. Un día Juan no podía dormir, y encontró el salón iluminado. Dentro, la hiedra había hecho un agujero en el techo.
Juan trepó y trepó siguiendo el camino que había hecho la planta, y de pronto la oscuridad desapareció y dio paso a una cadena de planetas.
Al final de camino, estaba la luna.
-Hola, Juan. -le dijo.
-¿Cómo sabes mi nombre?
-La hiedra me lo dijo.
Y entonces la planta comenzó a moverse y Juan descendió bruscamente hasta llegar a su casa y despertar de un largo sueño.
Se dirigió a la planta. ¿Había sido real? Nunca lo sabría.
Era el día de todos los santos,
para recordar a tantos,
no es día de llantos,
es día de cantos,
hay que arropar con mantos,
a cuantos
deslumbren con sus encantos
El futuro era seguro,
ahora que la bruja había realizado el conjuro,
había castigado al impuro,
en el claro oscuro,
en un murmuro,
dejó al pobre en un apuro.
Su escritorio de papeles estaba lleno,
sin embargo no se sentía pleno,
porque no escribía nada bueno,
se escuchó un trueno,
más él permanecía ajeno,
a sus pensamientos quería poner freno.
Un día, guardando unos platos en el comedor, sin pensarlo toqué algo hueco. Cogí un sartén para abrirlo, y hallé una caja que mostraba un claro deterioro a causa de la edad. Intenté abrirla, pero estaba cerrada con llave, y era imposible golpearla.
Años después vuelvo a aquel momento. Ahora he encontrado la que creo que es la llave en una caja del trastero.
Dentro hay un pañuelo de seda.
Las palabras se hacían eco,
el pasillo dejaban hueco.
Había un muñeco,
que tenía un chaleco,
y estaba chueco,
las voces se oían por cualquier recoveco.
Empezaba la primavera, era una mañana soleada. Las personas viajaban con elefantes, y los niños volvían del colegio.
Una explosión hizo que los elefantes cayeron, los edificios se derrumbaron y los niños gritaron.
Afortunadamente, no fue una explosión muy fuerte y no hubieron muertes, pero los elefantes huyeron asustados, ya que estaban acostumbrados a la tranquilidad.
Fue así como estos peculiares animales se trasladaron a Tailandia y se establecieron allí.
Portaban sus instrumentos,
mientras leían sus fragmentos,
pues de música tenían muchos conocimientos,
habían cientos,
todos muy atentos,
de melodías estaban sedientos,
habían escuchado muchos cuentos,
los cuales eran inciertos,
de que se necesitaban muchos intentos,
hasta conseguir los aciertos.
La parisina fue a comprar una baguette y un café a Le café de Marie. Ella tenía tal gracia en su forma de andar que las palomas la imitaban. Llevaba un vestido turquesa, a juego con su sombrero.
Un gato la seguía desde el tejado, intentando robarle aquel lazo atado con tanto esmero en el ala del sombrero.
La parisina se detuvo en el escaparate de la tienda, y fue entonces cuando el gato saltó a su cabeza.
La joven, al ver al adorable animal- de pocos meses, blanco, y con ojos azules, le propuso que fueran amigos y anudó el lazo al cuello de la gatita.
Así pues, ambos volvieron a su casa, seguidos por las palomas, quienes contemplaban aliviadas y risueñas la escena, ya que la gata ahora se movía al igual que su nueva dueña.
Unos aldeanos que estaban perdidos en sus vidas, celebraron una fiesta. Bailaron, se divirtieron y cantaron, molestando a sus vecinos.
Cuando estaban por despedirse, volvieron a empezar la fiesta, ya que no querían terminar.
Los vecinos, al amanecer, los miraban apenados. "Pobres almas"-decían.
Horas más tarde, llegaban las autoridades para desalojarlos.
S’il y a dix ans nous aurions dit que notre vie serait comme ça, tu ne lui
auras cru. Dans cette lettre, je te dirais tous les choses qui se sont passés
dans ces 10 ans.
D’abord, tu as réalisé ton rêve de te devenir une écrivaine. Tu avais envie
d’écrire et de publier des livres, et tu as écrit 3. Je considère que tu
continueras dans l’écriture.
Cependant, il y a des mauvaises nouvelles : tes grands-parents sont
morts et tu seras seule dans ta vie parce que tes parents travaillent et tu
n’auras personne pour t’accompagner. C’est pour ça que tu as commencé à vivre
ta vie de manière autonome.
Tu voulais avoir plus d’amis, mais ce n'est que jusqu'à cette année que tu
les as trouvés.
Tu as eu beaucoup d’expériences positifs et négatives, mais tu as essayé
d’être contente dans tous les moments, mais tu n’as jamais dit si j’avais fait
ça, si je ne l’avais fait.
Tu as eu bons moments, comme quand tu as eu des chattions et des oiseaux,
ou lorsque tu as continu à faire voler tes rêves.
Sans plus, Je t’encourage à continuer comme ça, et j’espère que tu auras
envie de continuer en améliorant.
À plus !
Empezaba el otoño, tiempo de templanza,
pero esto parecía una matanza,
yo tenía esperanza
de que no se prolongara esta tardanza,
más el viento tenía su propia danza.
En definitiva, todo era un caos,
por favor cielos, calmaos,
ellos oían "vientos alzaos,
animaos,
todos los árboles llevaos".
Michi estaba en el tejado, buscando cuál sería su próxima víctima. Llevaba días sin comer, así que le apetecía cazar una presa sabrosa.
La divisó volando a escasos metros de él, por eso se escondió e intentó hacer el menor ruido posible.
Mas el lindo pajarito ya lo había visto y dejó que el gato se ilusionara. Esperó si ataque, y antes de que lo cazara, alzó vuelo, riéndose del minino.
Michi se fue de allí disgustado, hasta que olió comida muy cerca. Intrigado, fue a investigar y encontró algunas sobras. No era un manjar, pero le serviría para cargar energía y buscar una nueva víctima.
Se acercaba la tormenta,
por eso preparaba la vestimenta,
no daba tiempo para una siesta,
El diluvio se acercaba,
aquel que Dios mandaba,
aquello que tanto se esperaba.
Le acompañaban las olas,
ju to a las farolas,
ya no estaban solas,
Luchaban con las olas,
en aguas españolas.
en aquel lugar alumbrado por las farolas.
Subía la marea,
tenía una buena tarea,
para no dañar la aldea.
Decidí salir a navegar,
los malos pensamientos tenía que aislar,
para así poder arribar.
Había un profesor tan presumido, que tenía asumido que era el mejor de todos, mas estaba por debajo de cualquiera.
Tenía pocos conocimientos, así que repetía todos los días lo mismo. Además, poseía un vocabulario tan escaso que cada minuto repetía lo mismo. Así que, para intentar captar la atención de sus alumnos, hacía bromas sin sentido.
Pero nadie conocía su verdadera naturaleza. Al salir de clase, se convertía en un brujo que luchaba con dragones.
Aunque sonara extraño, ¿cómo era posible que un profesor fuera un cazador de dragones? La respuesta era fácil: todo se encontraba en su imaginación. Era tan aburrido que tenía que idear una manera de divertirse al salir de clase.
Tenía tallos verdes,
aunque solo fueran tres,
hermosa era pues.
Tenía pocas flores,
todas ellas de muchos colores,
y de diversos olores.
Aunque era pequeña,
de las miradas era dueña,
ya que parecía muy risueña.
Se avecinaba la partida,
y por tanto la despedida,
que por cierto, no era muy querida.
Lejos estaba de terminar,
acababa justo de empezar,
todo a causa del azar.
Mas pronto iba a volver,
eso tenía que saber,
para así no entristecer.
Juan comenzaba su primer día de escuela. Se sentía muy
emocionado, ya que era de los pocos que poseía el privilegio de poder ir a la
escuela de la señorita Joyce.
-Pórtate bien, y aprende muchas cosas con la señorita.- se
despidió su madre.
-Sí, mamá.
La jornada se terminó horas después, y ahora Juan tenía algún
conocimiento nuevo de cálculo y de letras.
Al salir, no estaba su madre, así que tuvo que esperarla. Entonces
alguien se le acercó. Era un chico de su edad, vestido con harapos y carecía de
zapatos. Ese detalle lo impresionó, porque significaba que era pobre y que no
podía ir a la escuela.
-Hola, ¿cómo te llamas?- dijo el extraño.
-Soy Juan.
-Yo Andrés. ¿Quieres ser mi amigo?
Y desde ese día salían juntos a la escuela, aunque Andrés volvía
a su casa después, pasaban un rato jugando a las canicas y hablando. Se hicieron
muy buenos amigos.
Un día, la madre de Juan llegó antes de que pudiera reunirse
con su amigo. Sin embargo, Andrés se acercó a saludarlo.
-Juan, deprisa, vamos.- regañó su madre. Cuando se alejaron
le dijo: -¿es ese acaso tu amigo?
-Sí, mamá.
-Te prohíbo que vuelvas a hablar con él. No es de nuestra
clase.
Al día siguiente, Andrés se acercó cuando Juan iba de camino
a la escuela.
-Lo siento, mi mamá ha dicho que no puedo hablar más
contigo.
-Oh… yo quería contarte algo. Estoy muy enfermo. -tosió- Mi
mamá dijo que no hay cura. Pronto me iré. Pero… has sido muy bueno conmigo. Gracias.
Nunca tuve un amigo.- salió corriendo sin despedirse.
Pasaron meses, y Juan perdió la esperanza de volver a ver a
su amigo. Supuso que las palabras de Andrés se habían hecho realidad. Sin
embargo, siempre conservó en su corazón el recuerdo de aquel amigo especial que
una vez tuvo.
El cambio estacional,
no era normal,
sin embargo, era internacional,
no había ningún caudal,
daba pena observar aquel nogal,
que en su territorio natal,
era ahora mortal,
para encontrar la solución no había un manual,
era una crisis eternal,
para curarlo se necesitaba una lluvia torrencial,
pero no anual,
sino semanal,
que fuera natural,
y que aportara ayuda existencial.
El aburrimiento,
es el peor tormento,
como estar en un desierto,
causa desconcierto,
el tiempo pasaba lento,
para dormir no había un solo cuento,
por eso estaba despierto,
por el aburrimiento.
La mentira,
es como la ira,
rápido camina,
y cuando empieza nunca termina,
pero mejor es conocerla,
para no temerla,
pues cuando se dice,
pronto se sabe,
y al mentiroso se atrapa.
Una amistad de más de un año,
de repente se vuelve un engaño,
lo cual hace daño,
de la realidad necesitaba un baño.
Se dio cuenta de que le esperaba la soledad,
y para no llamar a la enfermedad,
puesto que ya tenía avanzada edad,
decidió mantener la serenidad.
Movía los engranajes,
para dar vida a los personajes,
y enviarles así mensajes,
todo esto eran meros pasajes,
los billetes de pocos bagajes,
un solo viaje
un único almacenaje,
para un oscuro hospedaje.
Miré el helado,
estaba congelado.
Le di un bocado,
parecía granizado.
Sin embargo en ese momento se derritió;
hacía mucha calor,
todo en el suelo se mezcló,
¡tuve que quedarme con su escaso sabor!
Muchas veces, las cosas no salen como las planeamos. Cuando pensamos que van a salir bien, salen mal; cuando pensamos que van a salir bien salen bien y si pensamos que salen mal, salen mal.
La vida está llena de sorpresas, y cuando empiezas a intuir lo que va a pasar, sucede todo lo contrario. Esa es la esencia de nuestro mundo. Si todo se pudiera intuir, viviríamos aburridos.
Muchos no encuentran sentido a su vida. A veces es el sentido el que te encuentra. En mi caso, es Dios. Gracias a Él, puedo confiar en que si algo va bien es porque Él quiere, y si sale mal, es porque ese es su plan.
El fuego incandescente,
bajaba por la pendiente,
incluso en aquella fuente,
seguía la corriente.
El agua ni siquiera aparecía:
había una terrible sequía.
En las nubes se dormía,
eso sí existía.
El frío otoñal llegaba en verano.
Esto no era humano,
al menos no para Emiliano,
quien no tenía un abrigo a mano.
La Tierra era una aleación,
una combinación,
fruto de la ambición,
y de la adquisición